Un círculo de diálogo, es un espacio grupal, un pequeño colectivo de personas que desean unirse cada cierto tiempo, digamos cada semana o cada mes, para practicar y desarrollar las habilidades de comunicación de una forma que podamos ir más allá de la discusión, del enfrentamiento. Intentamos a través del diálogo aprender juntas y juntos, reflexionar de forma más profunda sobre problemas, sobre asuntos que nos importan, descubrir que conocemos muchas cosas más de las que creemos. Pero lo más importante es que a través del diálogo que no es la discusión, re-aprendemos a conocernos a nosotras y nosotros mismos, y de esta forma ser más sabios. También a través del diálogo establecemos lazos profundos con las y los demás seres humanos con lo que compartimos nuestro círculo, de forma que poco a poco comenzamos a crear lo que podemos llamar una comunidad auténtica…
Ejemplo de un bollaste de invitación a un círculo de diálogo:
¿Es posible conocernos de forma más profunda?
¿Podemos re-aprender a pensar operativamente no sólo desde nuestro cerebro?
¿Si desarrollamos nuestra inteligencia emocional, puede nuestro pensar y nuestro vivir ser más sabio y equilibrado?
¿Es posible que en el conflicto podamos dialogar compasivamente y lograr armonía?
¿Acaso el dialogar en círculo crea una magia y creatividad colaborativa que no ocurre en situaciones más rígidas?
¿Nos damos cuenta de que nuestras emociones, nuestras creencias, nuestra imaginación y nuestra intuición están fragmentadas y poco colaboran en nuestro pensar?
¿es posible co-crear en comunidad, desde una inteligencia colectiva, proyectos e iniciativas más allá de nuestras “opiniones” o de la “mejor idea”?
¿Cómo podemos participar en pequeñas comunidades para juntos crear mejores formas de vivir?
Si estas preguntas nos hacen sentido, si creemos que podemos cultivar activa y amorosamente la calidad de nuestro ser para comunicarnos, crear, colaborar y pensar de una mejor forma, entonces quizás sea un buen momento para involucrarnos en un taller de diálogo profundo